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Planetas sobre Perth

por Créditos &Copyright: John Goldsmith,Celestial Visions exhibition,TWAN
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Planetas sobre Perth
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Un brillante trio de planetas terrestres se unieron con una jóven Luna el 1 de septiembre, en el cielo vespertino del planeta Tierra.

En esta vista de la reunión celestial desde Perth , en la Australia occidental, la luz de la Luna creciente está casi horizontal en la austral latitud de Perth de unos 32 grados.

Venus , luego Mercury , y finalmente Mars brillan por encima de las coloridas luces de la ciudad en la orilla del Río Swan.

Las seis torres apagadas a la izquierda rodean el gran estadio de cricket.

Por ahora , el trio planetario todavía permanece bajo en el oeste juesto tras la puesta de Sol.

Pero en los próximos días Venus se moverá más lejos del Sol, subiendo alto después de la puesta, mientras que Mercurio y Marte se hundirán en el deslumbrante brillo del Sol cerca del horizonte occidental.


  • kas

    olas navegables

    realmente no son estas, las imagenes a las que observatorio no tiene acostumbrados, pero pese a que la parte de la bahia, es totalmente postal para turistas, cuando alzas la vista, a mi me
    sube la maravilla como una fiebre cualquiera.

    me ha hecho recordar el viaje de david – 2001, cuando es un ente incorporeo, su recorrido por los planetas de camino hacia la tierra.

    emilio, como lo prom,etido siempre es deuda, gracias por las explicaciones sobre el lhc.

    jipi #26, que bonita expliccion, me ha encantado, erp cñaro, es hablar de mares navegables, y pierdo el rumbo, mi imaginacion desbordada, me lleva con los piratas por el inmenso mar.

    y #43, cuando hagas el pedido, pide una para mi, que sea de saturno. jajaja
    el disenyo actual no mola mucho, pero el aparato, esta cantidad de guay. (besotes para vero, bueeeeno y cia.)

    y #48, apuesto a que si, que el de higgs, fijo, ademas de la “bandada” de particulas.

    petons a tot arreu
    kas

  • Qfwfq

    #27 Aker, ningún problema. A lo mejor es que lo que sucede es que tú eres Qfwfq y yo soy Aker, y ¿quien soy yo para corregirme?

    Lo de plantarle mostachos a Kant ha sido un error. Como “De lo bello y lo sublime”, “La paz perpetua” y las “Critica…” no las tengo en edición ilustrada o comic, le he debido colocar a este señor involuntariamente la cara de algún otro sesudo del libro de COU, que no contaba casi nada, pero eso sí, traía foto.

    Kant es de los filósofos que tienen “A”. Da para una buena conversación.

  • VICENTE

    Parece ser que ya se ha encontrado el bosón de Higgs, debajo de los cascos de los científicos y científicas que trabajan en el LHC. Al menos eso parece, por lo contentos que se ven. Vedlo, es muy recomendable.
    http://es.youtube.com/watch?v=LZInlOGmCtU
    Fuerte abrazo a todos y felicidades.

  • Aker

    Emilio #34: Has tocado un tema que viene haciéndome pensar desde hace muchos años. Te cito:
    *Pero, mira por donde, se ha venido a saber que lo que suministra energía al cuerpo y a nuestras mentes es la electricidad. Nuestras células se proveen de energía a partir de unos enormes campos eléctricos que conducen grandes corrientes mediante unas diminutas máquinas moleculares: se trata de motres, conexiones, bombas de inyección, interruptores y fábricas de productos químicos que crean conjuntamente la vida celular..*
    .
    La bioelectricidad. Las máquinas moleculares son las responsables como bien dices. O lo que es lo mismo: los enlaces químicos entre elementos.
    Y sigues:
    *Esta energía eléctrica es producida por los billones de microbios que invadieron a los antepasados de nuestras células hace miles de millones de años y que viven a miles actualmente en cada una de las celulas de nuestro cuerpo.*
    .
    Confieso que no lo entiendo. ¿Qué microbios…? Nuestra energía eléctrica es producto de nuestra complejidad química; o sea: las relaciones que mantienen entre sí los electrones de la última capa de cada átomo implicado en una molécula; relaciones que se establecen mediante el envío y recepción de fotones, los cuantos de ese campo electromagnético. Toda molécula, pues, viva o no, tiene su propia configuración electromagnética según los enlaces de sus electrones.
    Y una célula viva ha de tener su propio campo correspondiente a la energía (a los fotones intercambiados) de sus enlaces químicos.
    Las células irradian luz propia. Y no entiendo cómo pueden intervenir otros microorgnismos en el proceso. Tal vez te refieras a otro asunto.
    .
    Chapu #36 y 39. Emilio, creo yo, te comprende bien. Otra cosa es que no entienda lo que quieras decir en un momento. Es lo que pienso. Ya que él observa exactamente la misma línea que tú propones. Cuestión de palabras.
    Yo te he comprendido sin necesidad de explicaciones.
    Pongo un ejemplo: Si tengo que concentrarme en ‘la paradoja del barbero’ de B. Russell (en un pueblo, el barbero sólo afeita a los que no se afeitan a sí mismos: ¿se afeita él también a sí mismo?), compruebo que la atención me baila peligrosamente. Se me va y vuelta a empezar, y así siempre con todo. A todos nos ocurre. No es posible sin un titánico esfuerzo mantener la atención inmóvil m´s de unos pocos segundos (en los animales dura menos aún). Sólo cuando está inmóvil podemos ver. Todos luchamos contra esa fragilidad. La Teoría de Relatividad fue concebida a lo largo de esos escasos segundos de lucidez, como todas las obras de este mundo.
    Nuestra especie tiene ese techo. Se nos va la atención, se va, se va…
    Es evidente que nos queda mucho por andar en ese terreno. Y que, como siempre, los pioneros suelen ser tachados de todo menos de lo que son.
    .
    Kike #47: Conocía la noticia: Hawking apostando contra el bosón de Higgs (leí en una ocasión, en la prensa, el ‘Vosón’ de Higgs).
    Qué descaro tienen los genios. Quién es el genio aquí, me pregunto.
    O, lo que es lo mismo: ¿por quién apostaría yo?
    Lo tengo claro: Apuesto por Higgs, por esa cara de trasgo alienígena que le dieron los genes, un caso único, como su propia partícula.
    Saldrá ganando.
    Como bien dices, se juegan el premio Nobel. El LHC va a poner en juego destinos muy señalados. Y los grandes hacen sus apuestas.
    Qué gran momento.
    Saludos con campanas.

    Aker

  • http://www.emiliosilveravazquez.com emilio silvera

    Miro un momento, repaso y ente otrasa cuestiones, veo lo de la apuesta. Al Sr. Hawking le gusta mucho apostar, ya se apostó un traje con Kip S. Thorne sobre la imposibilidad de los viajes en el Tiempo.

    Poco más tarde, fue él mismo, el que propuso la posibilidad de viajar a mundos conexos a través de agujeros de gusano.

    Pero vayamos a la apuesta. Yo digo que una vez puesto en faena el LHC, ante de 5 ò 6 meses, tendremos al Bosón de Higgs en la lista de partículas localizadas, y, como dice el amigo Jipi, una larga colección más.

    Es importante que aparezca el Bosón de Higgs, en caso contrario, muchas cosas se vendrian abajo, como por ejemplo, el Modelo Estándar de la Física.

    Aker, si mañana tengo un rato, termino de explicarme sobre el punto que has señalado.

    Ahora amigos, hasta mañana.

  • http:///segunpasanlossiglos.blogspot.com/ León

    #54 Aker, dijo “No es posible sin un titánico esfuerzo mantener la atención inmóvil mas de unos pocos segundos (en los animales dura menos aún). Sólo cuando está inmóvil podemos ver”.

    Así es, la atención es por quantos. Porque cuando pensamos no miramos, y para retener debemos pensar lo que leemos, eso se pone de manifiesto en la segunda lectura del mismo texto, donde se evidencia lo que quedo sin registrar.

    En Los Miserables de Victor Hugo, me quedo gravada una frase que decía mas o menos así “Como estaba pensando, tenía vuelto lo ojos hacia adentro”.

    Cuando escuchamos, es un poco diferente, porque tenemos como una memoria Ram, que va reteniendo y permite volver sobre lo oído.

  • jipifeliz

    Neuronas espejo, son las responsables de nuestra atención razonable.

    Cuando pensamos, somos conscientes de visualizar una ilusión o una realidad posible, y cuando visualizamos una ilusión el proceso que sigue el cerebro es “desconectar” los sentidos al uso.
    Ésto es así porque de otra manera al imaginar un tigre nuestro cuerpo reaccionaría saltando, las neuronas espejo que actúan como “mimos” de la idea nos dejan pensar libremente impidiendo la llegada de los “sentidos”, es por esto que al pensar, ni se ve, ni se oye, ni se huele, y a veces, ni se piensa.

    La meditación, en contra de lo que habitualemente se crée, elimina los sentidos dando entrada a la zona en donde poder pensar libremente, para observar que en esos instantes, se decide indefectiblemente, no pensar, curioso pero cierto.

  • kike

    #54 Aker y #56 León.

    Estoy completamente de acuerdo; supongo que habrá personas muy inteligentes o muy concentradas que podrán hacer las dos cosas al mismo tiempo; por mi parte, en absoluto.

    De hecho me suele pasar que leyendo cualquier libro, una de las frases me recuerda algo, y entonces, pese a seguir leyendo, “se me vá el santo al cielo”; sigo leyendo, pero sin enterarme prácticamente de nada, pues mi cabeza se encuentra en otra parte, lo que lógicamente me obliga a releer todo; también me pasa con las imágenes; incluso en la realidad; muchas veces alguien me habla de un tema que de repente me trae a la memoria otra situación o idea, e inmediatamente, (si la idea es fuerte),sin quererlo, dejo de prestar atención al que habla; lo que me ha ocasionado más de un reproche. Creo que eso es en parte también producto de la edad;(Mi suegra que tiene noventa años, tiene fama de escuchar solo lo que le conviene, y en realidad creo que le pasa algo parecido). También puede incidir la pérdida de neuronas o sinapsis, que nos impide atender las dos cosas a la vez.

  • José Manuel

    Jipifeliz #26: Dices…

    (…/…)

    “La Ciencia es como un barco, que debe ser reparado en alta mar continuamente, sin arrivar a puerto, sin fondear, sin anclas.”

    (…/…)

    “El mar es nuestro mundo, la Ciencia nuestro navío, el destino una ilusión y la verdadera esencia de la realidad es el rumbo, no las certezas.”

    Querido amigo, como metáfora, es extraordinariamente poética y profunda, aunque inquietante y desconsoladora… Si fuera cierto el mensaje, ¿tú crees que sería soportable la vida?

    Buscamos certezas, porque no se puede vivir indefinidamente en esta cuerda floja de la incertidumbre…

    En ése mar de la vida, al que aludes, buscamos “tierra firme” porque necesitamos descanso, descanso para el alma atormentada, para la mente febril que no para hasta consumirse en su esfuerzo por llegar a comprender la naturaleza de las cosas…

    Después de todo encontramos algo de consuelo en la constatación de que no estamos solos en este ¿”loco desvarío”?

    Un fuerte abrazo de atormentado.

  • jipifeliz

    #59 Compañero José Manuel, me pillas revisando el documento que me ha llevado a esa reflexión, que como no es mía no debo apropiármela, se la debo a un “visitante ocasional” de Observatorio, pues en mi afán de localizar ilusiones, le encontré y me lo quedo para seguir sus aventuras. (firma jesus)

    Otto Neurath. Uno de los fundadores del “Círculo de Viena”, es el artífice de esta idea tan escasamente desarrollada por mi persona.
    Me hace mucha ilusión profundizar en este campo de la filosofía científica y esta gente del Círculo de Viena eran tipos de positivismo acérrimo, salvajes animosos y con buenas ideas de aspecto crítico, y además, me asemejo a ellos en lo que toca a las fobias ante lo “misterioso” o la superchería.

    José Manuel, te animo a que lances un vistazo a este lugar, de compañero tímido pero bien dotado de currículum y al que espero ver de regreso por aquí, porque también es un cachondo intelectual (con todo el respeto).

    abordodelottoneurath.blogspot.com/2007/10/bienvenidos-bordo-y-agarraos-fuerte.html

    Yo me expliqué un poco defectuosamente, pero en esencia, pensar en la Ciencia o mas exactamente, en el conocimiento de la humanidad como un barco que necesita reparación continua, entender la tierra firme como lugar de certezas, usadas para el acomodo y en formato “techo” ante los peligros, no es en absoluto un simil que albergue desconciertos, para ello te incito a la lectura “real” de a donde yo saqué la idea, mal expresada me repito, único modo de llegar a que se me entienda la idea, que siendo de propiedad ajena, es aconsejable conocerla de 1ª mano.

    Un abrazo grandote, el tormento nos lo beberemos.

  • http:///segunpasanlossiglos.blogspot.com/ León

    #57 Milord, si que está bien eso, y respecto “para observar que en esos instantes, se decide indefectiblemente, no pensar, curioso pero cierto”, permiteme agregar, que cuando pensamos emitimos imágenes y algunos espectadores nos cambian el canal. También esto es curioso pero cierto.

  • alfonso

    la noche está hecha para dormir,pero si escucho “are you lonesome
    tonight” de Elvis, me despeja la mente en vez de relajarme.
    Uno parece más una especie de (B.D.R.) o biblioteca de recuerdos,
    salgo a la calle,cojo el bús y miro a esa chica sentadita invitándome
    a sentarse a su lado………pero no, estoy soñando……en la siguiente
    parada se fué,y con ella mis recuerdos de mi primera novia,¡ehhhhh!
    esperate que te llevas mis recuerdos,por favor siempre van conmigo,
    no te los puedo dar,forma parte de mí,es mi herencia y lo que irá
    conmigo ¿a ninguna parte?.
    Emilio,el que enseña….aprende dos veces.
    ¿Porqué no hay escuelas para aprender a ser padres?
    Alguien dijo:Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.
    Nos enseñan a vivir,siempre tenemos que ver la botella medio llena,
    núnca medio vacía si no serás un perdedor,o peor aún un puñetero
    pesimista.
    De vez en cuándo me asomo a la caja n….perdón a la diosa (TV),
    para ver el telediario y me ocurre lo que a un marinero americano
    que se dirigía a su barco (de guerra of course) se para y me
    pregunta por donde queda……le señalo y le digo en mi inglés de
    indio sioux “vaya Vd. hacia tal dirección” suena una pausa….se me queda mirando……mientras me pregunto si me entendió…………y
    cuándo voy a explicarle de nuevo en mi inglés de indio chiricahua,
    se me vá el hombre en dirección contraria (exactamente lo que en grados mide un ángulo llano).
    Que cosas me pasan ¿no?

  • José Manuel

    Jipifeliz #60

    Querido amigo: He leído con detenimiento la web del ciudadano Jesús Zamora Bonilla. Me he atrevido a “subir a bordo” con la precaución a la que te empuja el “¡agarraos fuerte!”.

    Me parece muy interesante lo leído y queda para reflexión posterior, cuando su lectura se produzca con el nivel de vigilia que la cosa exige.

    Me permito, no obstante, interpretar con el mayor respeto, que lo expresado en el párrafo: “…el destino una ilusión y la verdadera esencia de la realidad es el rumbo…” como una exageración de alma atormentada.

    El principio de causalidad sigue siendo el substrato del hecho científico, queda por verificar si la realidad está sustentada por un principio de intencionalidad. No lo sabemos, al menos yo. Y de la misma manera que no podemos afirmarlo, tampoco podemos negarlo.

    Nos encontramos en una encrucijada en la que buscamos desesperadamente unos elementos de referencia válidos para no perdernos y orientarnos en las procelosas aguas del océano de la vida.

    No hablo de creer, sino de encontrar, vía experiencia, parámetros de referencia válidos, pero parece ser que hasta eso puede ser algo ilusorio. ¿Existe, pues, lo objetivo, aquello que exista como realidad “aparte” y verificable para todos, que nos permita utilizarlo como punto de partida de posterior búsqueda?

    La realidad, “guasona”, se nos escapa, como agua que queremos retener en las manos. Aquí, sí que tenemos que hacer gala de extraordinario sentido del humor…

    ¿Qué juego es este el de la vida, donde nos encontramos, aparentemente sin que hayan contado con nuestra aprobación para participar en él?

    Siento que hemos de hacer ejercicio serio de humildad, ante tanto desconocimiento mental, intelectual… Quizás la vida nos está invitando a acercarnos de otra manera al fenómeno, a lo que llamamos realidad.

    Me parece bien: El tormento nos lo beberemos.

    Un abrazo, seguiremos en contacto.

  • excalibur

    Hola a todos.

    Planeta (del griego errante) Los antiguos, los que estudiaban los cielos nocturnos, en ese entonces libres absolutamente de toda contaminación lumínica y polución de aire, habrán observado estos cuerpos como estrellas que tenías ciertas características que les eran inherentes, y que aún hoy se enseñan a los que se inician en la astronomía:

    No eran iguales a las otras estrellas, pues no titilaban.
    Siempre se encontraban en la misma “ruta” del sol: la eclíptica. Nunca fuera de ésta.
    Eran de movimientos casi impredecibles.
    Su brillo variaba con el tiempo. Alguna veces brillaban más y otras menos.

    Kepler, grandioso astrónomo, que fue víctima varias veces de su excéntrico colega Tycho Brahe (éste tenía un enano que fungía de bufón y que se encontraba al pie de de su mesa en los grandes banquetes del cual Brahe era muy afecto, y de cuando en cuando le tiraba algún pedazo de carne…..) fue el primero en calcular las proporciones de las distancias, pero para eso necesitaba imperiosamente los datos de Brahe – el más grande observador de su época -, quien a duras penas le daba las efemérides astronómicas.

    Así las cosas, Kepler pudo conseguir finalmente el puesto de astrónomo real (o algo por el estilo) cuando Tycho muere a consecuencia de los excesos de uno de los banquetes (quizás envenenado). Pero a Kepler, a quien la mala suerte le persiguió toda su vida, nunca pudo cobrar gran cosa por este cargo y navegó siempre en la pobreza.

    Lo que si pudo establecer, mediante los datos de Brahe,es la PROPORCIÓN de la distancia (NO la distancia en sí), a las cuales los planetas se encuentran, lo cual sintetizó en sus tres leyes, a las cuales obedecen los planetas que tenemos en la foto de APOD de hoy. Y otros cuerpos astronómicos más, pero esto último escapa al propósito de la foto de hoy

    Kepler murió durante un viaje. Se dirigía a una ciudad tratando de cobrar algún dinero por los horóscopos que confeccionaba para vivir, y es altamente dudoso que haya creído en ellos.

    Sin embargo, el destino le tenía reservada una vuelta de tuerca más.

    Quedó para siempre en la historia de la astronómía, como uno de los más grandes astrónomos de todos los tiempos, inmortalizado en sus leyes. Junto a Galileo y a Sir Isaac Newton, son lo más grande, de los astrónomos de los siglos XVI Y XVII.

    Newton, reconoció su deuda para con Kepler (y tal vez con Galileo) al expresar un juicio célebre: “Si yo he visto más lejos, es porque me he subido a los hombros de gigantes”. Sin duda, uno de estos gigantes era Kepler.

    Para los latinoamericanos buenas noches y para los penísulares que tengan buenos días, y buen sábado.

    Saludo a todo el clan.

  • Chapu

    Buenas noches, a todas, todos. #54. Aker, no sé si nos entendemos o nos da la impresión de que nos entienden. De todas maneras, todos intentamos que los demás entiendan nuestro mensaje. Pero para eso no hay mejor entorno que éste. De eso estoy seguro.

    Un abrazo.

  • http://www.emiliosilveravazquez.com emilio silvera

    Mirando el final del día, me paro detenidamente en el diálogo entre JIpi y José Manuel, y, en verdad, me han dado que pensar. Me hubiera gustado estar para meter basa. Otro día será.

    Al mencionar Jipi el Círculo de Viena, el mayor representante de la legendaria intensidad de la vida intelectual vienesa de finales del siglo XIX y que florecieron en los aledaños del mundo académico. La Universidad se aferraba a unas dinámicas demasiado tradicionales y su limitada dimensión no le permitía absorber toda la creatividad de la vida intelectual urbana.

    Se formaron grupos semi-formales que permitian a los intelectuales sin afiliación institucional pertenecer a redes muy activas. Estas redes, además, se convirtieron en un refugio estimulante para académicos hastiados de la vida universitaria. El Círculo de Viena fue uno de esos Grupos.

    Estaba formado por filósofos y científicos que propugnaban un cambio radical en el modo de hacer filosofía y pensaban que esta debía tener, permanentemente en cuenta, los avances recientes en la lógica, las matemáticas y las ciencias empiricas. Entre los más famosos estaba Rudolf Carnap (1882-1970), Otto Neurath (1883-1945), y Morita Schlick (1882-1936). Su filosofía fue conocida como “positivismo lógico”.

    No se trataba del grupo vienés más conocido, ni tampoco era el más influyente, pero pronto establecieron relaciones con grupos europeos intelectualmente afines radicados en ciudades como Berlín, Praga, Varsovia, Budapest o Bratislava. Tuvieron discípulos esparcidos por toda Europa y Norteamérica. Muchos de sus miembros emigraron a paises occidentales en la década de 1930, y ejercieron una influencia extraordinaria en la filosofía analítica angloamericana.

    Antes incluso de la Primera Guerra Mundial, los miembros de más edad del Círculo, como el físico Philipp Frank (1884-1966), el matemático Hans Hahn (1879-1934), el también matemático Richard von Mises (1883-1953) y Otto Neurat (1882-1945), habían celebrado reuniones regulares en cafés de Viena para discutir de filosofía y de metodología de las ciencias. Tenían una indisimulada predilección por el físico y filósofo austríaco Ernst Mach (1838-1916) -también influyó a Einstein-.

    También los convencionalistas franceses Duhen y Poincaré ejercieron una notable influencia en su pensamiento. El grupo sólo se mantuvo unido durante unos pocos años (1907-1909). Hahn abandonó Viena para ir a Bonn en 1909; el mismo año, Von Mises se trasladó a Estrasburgo, y Frank swe fue a Praga en el año 1912. El “Primer” Circulo de Viena se disolvió, pero muchas de sus ideas reaparecieron despues de la guerra.

    Hablar aquí tan extensamente como el tema requiere, no es posible, sólo para hablar un poco de los miembros del Círculo, se necesitarían varios tomos. El Grupo regreso y algunos miembros ocuparon cargos importantes y se reunían de nuevo en el Instituto Matemático de la calle Boltzmann, Schlick ejercía de maestro de ceremonias entre los participantes más regulares como: Carnap, Feigl, Hahn, Olga Hahn-Neurat (1882-1937), Kraft, Menger, Neurath y Waismann; también el teórico social Felix Kaufmann (1895-1949), los jovenes matemáticos Gustav Bergmann (1906-1987) y Kurt Gödel (1906-1978); el alumno de Schlick, Béla Juhos (1901-1971), Marcel Natkin (1904-1963), Heinrich Neider (1907-1990), Rose Rand (1903-1980) y Josef Schächter (1901-1995). Zilsel mantenía un distanciamiento crítico, pero estaba al corriente de todo lo que se discutía. En alguna ocasión incluso apareció por allí Gomperz. Frank acudía a menudo desplazándose desde Praga, y Von Mises y Reichenbach lo hacian desde Berlín.

    Con los años, aquello tomó forma y el Círculo se hizo no ya popular, sino muy famofo e influyente hasta tal punto fue así que, fueron visitados por los más destacados intelectuales del momento. Karl Popper jamás recibió una invitación.

    Ellos buscaban la transformación social a través de la filosofía y querían educar al pueblo. Organizaban eventos con fines sociales, y, algunos, eran miembros del Grupo de Pensadores Libres. Con el impulso de Neurath fundaron la Sociedad Ernst Mach. Schlick fue elegido su presidente, y otros miembnros del Círculo formaron la Junta Directiva.

    Editaron un folleto titulado “La concepción científica del mundo-El Círculo de Viena” y, a través de la Sociedad Ernst Mach, pusieron en marcha una revista científica, Annalen der Philosophie.

    En el Círculo había gente de variadas tendencias, toda vez que el Círculo no fue nunca un centro de ideas políticas, entre los miembros estaba representada la diversidad de ideas y todos se respetaban.

    Popper como alternativa al Círculo de Viena. Popper vio en los planteamientos del Círculo de Viena un punto débil: se habia abierto una brecha entre la ciencia y la filosofía. La propuesta empírico-deductivista de Popper resolvía las dificultades con que tropezaba el Círculo en relación a las leyes naturales.

    Bueno, lo dejo aquí, esta historia es apasionante pero nos llevaría tran lejos…Pero antes de marcharme, no quisiera cerrar sin dejar constancia de mi admiración por estas personas preocupadas por el saber y su idea de transmitir al pueblo los conocimientos. Yo como ellos, creo que todos debieran saber.

    A principios del siglo XXI, la ignorancia general es tan grande que, no puedo evitar el sentir verguenza, y, aunque los principales responsables son los gobernantes, creo también que, de alguna manera, todos tenemos un poco de culpa.

    ¡Lo siento tanto!

  • kas

    olas fotografiadas

    como la imagen me emociona, pero no me gusta, me acorde de chapu que hace y modifica las imagenes que es una canya.

    no tambien como tu, chapu pero recorte la parte de la bahia y las luces, dejando unicamente el cielo con las cuatro pelotitas, y quedo super, lo tengo en el escritorio.

    bona nit i petons
    kas

  • http://www.emiliosilveravazquez.com emilio silvera

    Amigo Aker:

    Parece que como a mí, te fascina el tema de la Mente, de la vida y los mecanismos por los que se rige. Mis verdaderas pasiones están centradas en la Física, la Astronomía y la Mente. después, otros intereses están ocupados por la música y la lectura. El cine (según cuál) también me puede llamar la atención, y, que ni decir tiene, la lectura es la base de todo lo anterior.

    Me pides una opinión sobre el tema de ayer, y, por complacerte y complacerme, ahí te dejo la primera parte.

    ¿Qué es la vida? ¡Química!

    Hasta hace bien poco, la respuesta a esa pregunta no planteaba ningún problema. La vida, se decía, es “materia animada”, del latín ánima, Alma. Esto, desde luego, no era ninguna explicación. Simplemente atribuía al Alma, o espíritu vital, todo lo que no se comprendía acerca de la vida.

    No obstante, el vitalismo, como se denomina a esa doctrina, mantuvo una posición firme hasta bien entrado el siglo XX, a menudo (de manera completamente equivocada) en conexión con creencias religiosas.

    El gran Louis Pasteur era vitalista confirmado. Lo mismo cabe decir del filósofo Henri Bergson, premio Nobel de literatura de 1927 y autor de L´évolution créatrice, en la que propone que la evolución es impulsada por un “élan vital”, un ímpetu vital. También era este el caso del físico Pierre Lecomte du Nouy, a quien se debe el término “teléfinalisme” para designar lo que él consideraba como una capacidad innata de los organismos vivos para actuar con un propósito determinado, en oposición a la segunda ley de la termodinámica.

    En la actualidad, el vitalismo tiene pocos adeptos, y los ha ido perdiendo a medida que las notables propiedades de los seres vivos se han ido explicando cada vez más en los términos de la física y la química. A su vez, los intentos por definir la vida apelan cada día más a éstas disciplinas.

    En 1944, el físico austriaco Edwin Schrödinger, quien goza de fama mundial por el desarrollo de la mecánica ondulatoria, se planteó la cuestión en un librito titulado What is Life, que en su época tuvo mucha influencia. Destacó con perspicacia dos propiedades que son particularmente características de los seres vivos:

    1)Su capacidad de crear orden a partir del desorden al explotar fuentes externas de energías y alimentarse de lo que él llamaba “entropía negativa”.

    2)Su capacidad de transmitir su programa específico de generación en generación, propiedad que Schrödinger, que no sabía nada de DNA, atribuía a un “cristal aperiódico”.

    Más recientemente, evolucionistas tales como el inglés Richard Darkins, han destacado el paradigma del “gen egoísta”, una imagen poderosa que pretende ilustrar la idea de que los genes son el objetivo último de la selección natural. Los teóricos, como Stuart Kauffman, asociado desde hace tiempo al famoso Instituto de Santa Fe, donde los ordenadores crean la llamada vida artificial, insiten en la “autoorganización” como una propiedad fundamental de la vida.

    La vida es lo que es común a todos los seres vivos. Esta respuesta no es una tautología, porque permite excluir muchos atributos de la definición de la vida. No es necesario tener hojas verdes, o alas, brazos o piernas, o un cerebro, para estar vivo. Ni siquiera es necesario estar formado por muchas células. Enormes cantidades de seres vivos constan de una sola célula.

    Los más sencillos de ellos, a saber, las bacterias, carecen de núcleo central y de la mayoría de las demás estructuras que pueden verse dentro de las células de organismos más evolucionados; de modo que estas características celulares no son tampoco requisitos para la vida. Lo que queda es lo que los seres humanos tenemos en común con los colibacilos de nuestro tubo digestivo. Todavía es mucho.

    Nosotros y los colibacilos, junto con todos los demás seres vivos, estamos formados por células constituidas con las mismas sustancias. Fabricamos nuestros constituyentes mediante los mismos mecanismos. Dependemos de los mismos procesos para extraer energía del ambiente y para convertirla en trabajo útil. Y lo que es más revelador, utilizamos el mismo lenguaje genético, obedecemos al mismo código. Hay diferencias, desde luego. De otra manera seríamos todos idénticos. Pero el programa básico es el mismo.

    Sólo hay una vida. En realidad, todos los seres vivos conocidos descienden de una única forma ancestral. Nosotros y los colibacilos somos primos lejanos, pero indudablemente emparentados. Si todo esto es así, casi podríamos decir que conocemos el secreto de la vida.

    Este conocimiento nos ha llegado de la mano y gracias a los avances de la biología celular, la bioquímica y la biología molecular.

    No me entretendré ahora en explicar un poco de historia de cómo se originaron las primeras células a partir de materiales que no estaban organizados como células y de cómo dieron lugar éstas células a toda la gama de seres vivos que pueblan la Tierra.

    Los seres vivos son fábricas químicas.

    Producir vida es de lo que trata la vida. Lo que se hace de esta manera tiene una notable semejanza con lo que existe, llevando a muchos de los que han reflexionado sobre el fenómeno a insistir en que la característica fundamental de la vida es la capacidad de seguir un programa de acción detallado. Sin duda es una característica importantísima de los organismos vivos. Pero los planos generales y programas de acción son inútiles sin constructores. Y la vida está construida por mecanismos químicos.

    No puede haber intento alguno de comprender la vida sin el lenguaje de la química. Ello es más cierto todavía porque incluso la información biológica depende de la química. Por desgracia, pocos de nosotros estamos familiarizados siquiera con los elementos básicos de la química, a pesar del importante papel de las industrias químicas en nuestra civilización tecnológica.

    El crecimiento y la multiplicación son las manifestaciones más evidentes de la propiedad autoconstructora de la vida. Dicha actividad se ejerce así mismo en un estado estacionario, en el que nada parece cambiar; pero, en realidad, continuamente tiene lugar un trabajo de construcción de todo tipo que compensa un grado equivalente de degradación. De hecho, descomponer la vida es una característica tan fundamental de la vida como producirla. Ambas actividades son inseparables y, juntas, explican el trasiego, o renovación, de los constituyentes biológicos. A las pocas semanas después de su nacimiento, las células que no se han multiplicado y parecen absolutamente inalteradas empiezan a parecerse a aquellas casas antiguas que han mantenido la misma forma durante siglos, pero en las que se han reemplazado muchas tablas, ladrillos, tejas y cristales de ventanas.

    ahora sigo…

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    Aquí continúa la parte II

    Este extraordinario fenómeno y su sorprendente magnitud se han revelado mediante el uso de sustancias marcadas radiactivamente, es decir, sustancias en las que determinados átomos han sido sustituidos por sus equivalentes (isótopos) radiactivos, el carbono de masa atómica 12 por el carbono radiactivo de masa atómica 14, por ejemplo, o el hidrógeno de masa atómica 1 por el hidrógeno radiactivo de masa atómica 3 (tritio).

    Pero, cuando a un organismo se le proporciona por un breve periodo de tiempo un alimento que contenga átomos radiactivos, se descubre que éstos (que son detectados por su radioactividad) son rápidamente incorporados a algunos constituyentes biológicos, de los que a continuación desaparecen con la misma celeridad, sustituidos por átomos no radiactivos tan pronto como deja de suministrarse el alimento marcado.

    No entraré en las materias primas, nuestros alimentos que, en definitiva, están formados por las mismas piezas de construcción que nuestros propios tejidos (me refiero a las plantas y animales). En sí mismas, estas piezas son típicamente moléculas de pequeño tamaño, constituidas por carbono, hidrógeno y, con mucha frecuencia por oxígeno, a veces azufre. El número de átomos por moléculas rara vez pasa de 30, lo que da masas moleculares generalmente inferiores a doscientas veces la masa del átomo de hidrógeno.

    Para un químico, se trata de sustancias sencillas y fáciles de obtener en el laboratorio: En su conjunto, poco más de 50 tipos diferentes de dichas sustancias sencillas (en su mayoría azúcares, aminoácidos, bases nitrogenadas, ácidos grasos y otros pocos compuestos más especializados) representan más del 99 por 100 de la materia orgánica de cualquier ser vivo. A ellas debe añadirse agua, siempre el componente principal, y un cierto número de elementos minerales, entre los que cuentan el sodio, potasio, cloro, calcio, magnesio, hierro, cobre y algunos más.

    Pero la autoconstrucción biológica que requiere energía. También ocurre esto con otros tipos de trabajo (mecánico, eléctrico, osmótico, etc.) que realizan los seres vivos. En último término, la principal fuente de dicha energía es la luz solar, que sostiene directamente a todas las plantas verdes y otros organismos fotosintéticos y, a través de la cadena alimentaría, a todos los demás organismos que finalmente dependen del alimento que proporcionan los fotosintéticos.

    La utilización biológica de la luz se comprenderá más fácilmente si, consideramos primero, la manera en que nosotros y todos los demás organismos heterótrofos aerobios (que viven en el aire), es decir, animales, hongos y muchos protistas y bacterias, satisfacemos nuestras necesidades energéticas. La palabra clave es combustión; más técnicamente, oxidación. Esto es, la producción de energía por la interacción de determinadas sustancias con el oxígeno… Esta energía sirve para hacer funcionar un generador químico central que, a su vez, proporciona energía a la mayoría de formas de trabajo biológico.

    A partir de aquí podríamos entrar en múltiples explicaciones de la combustión celular y sus complejos caminos que nos llevarían al papel básico de las proteínas, los ácidos nucleicos, la información de la circulación genética, etc.

    La piedra Rosetta de la vida.

    Al portar el mismo mensaje grabado en tres idiomas diferentes, la piedra Rosetta le permitió al egiptólogo francés Jean-Francois Champollion descifrar los jeroglíficos egipcios a principios del siglo XIX. Una hazaña de descodificación de consecuencias incomparablemente mayores se consiguió en 1953, cuando el americano James D, Watson y el Inglés Francis Crack descubrieron la estructura de doble hélice del DNA, posiblemente el mayor descubrimiento que se haya hecho nunca en la comprensión de la vida.

    Adoptada como logotipo por muchos Institutos científicos y Compañias de Biotecnología, la “doble hélice” se ha convertido en el símbolo de la revolución biológica de la segunda mitad del siglo XX. En realidad, la forma helicoidal de la estructura es, por sí misma, poco importante, una simple consecuencia del hecho de que las cadenas de DNA están retorcidas naturalmente y por ello, cuando se unen, se enrollan en espiral una alrededor de la otra.

    El aspecto realmente importante del descubrimiento es la parte “doble”, el hecho de que hay dos cadenas de DNA asociadas y, especialmente, la razón para esta asociación. Las dos cadenas, como conjeturó de forma brillante el famoso equipo, son mutuamente complementarias.

    Pero pasemos directamente a lo que es el hecho de este comentario y pasémos por encima de todas las implicaciones y explicaciones que están aquí presentes seguidas del ensamblaje de proteínas, el enigma de los genes fragmentados, lo que se conoce como el “dogma central”, la continuidad de formas, etc.

    Para resumir esta descripción de las principales propiedades de la vida, que por fuerza está muy condensada y simplificada, surgen tres conclusiones. En primer lugar, la vida es una. Esta afirmación ya quedó aclarada en todo lo que antes he comentado y está reforzada con todos los datos suministrados.

    Todos los seres vivos conocidos que subsisten, crecen y se reproducen en este planeta (árboles y plantas con flores, hongos y setas, la extraordinaria riqueza de la vida animal, en las aguas, en el aire y en la tierra, incluyendo a los seres humanos, junto con el mundo inmensamente variado e invisible de las bacterias y protistas), se mantienen y propagan por los mismos mecanismos, sin duda alguna heredados de una forma ancestral común.

    Esta revelación inspira a la vez admiración y respeto, así como también la comprensión de que la tenaz necesidad de los seres humanos por conocer nos acaba de desvelar, en nuestra época, los secretos de la vida.

    Segunda conclusión importante: la vida es química, a la que debe añadirse la física, en la medida en que la química física está implicada en fenómenos tales como la conducción nerviosa o los potenciales de membrana. Nuestras explicaciones de la vida apelan invariablemente a estructuras e interacciones moleculares.

    El lenguaje de la vida es el lenguaje de la bioquímica. En la actualidad, esta verdad tiende a quedar eclipsada por los avances en genética y biología molecular. El lenguaje de la genética es tan atractivo por su simplicidad, tan fácilmente asequible al profano, que las realidades que hay detrás de él no siempre se toman en consideración. Muchos profesionales de la biología molecular o de la biología evolutiva llevan a cabo sus actividades sin apelar a conceptos bioquímicos, de los que a veces son sorprendentemente ignorantes.

    ahora sigo…

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    Parte II

    Este extraordinario fenómeno y su sorprendente magnitud se han revelado mediante el uso de sustancias marcadas radiactivamente, es decir, sustancias en las que determinados átomos han sido sustituidos por sus equivalentes (isótopos) radiactivos, el carbono de masa atómica 12 por el carbono radiactivo de masa atómica 14, por ejemplo, o el hidrógeno de masa atómica 1 por el hidrógeno radiactivo de masa atómica 3 (tritio).

    Pero, cuando a un organismo se le proporciona por un breve periodo de tiempo un alimento que contenga átomos radiactivos, se descubre que éstos (que son detectados por su radioactividad) son rápidamente incorporados a algunos constituyentes biológicos, de los que a continuación desaparecen con la misma celeridad, sustituidos por átomos no radiactivos tan pronto como deja de suministrarse el alimento marcado.

    No entraré en las materias primas, nuestros alimentos que, en definitiva, están formados por las mismas piezas de construcción que nuestros propios tejidos (me refiero a las plantas y animales). En sí mismas, estas piezas son típicamente moléculas de pequeño tamaño, constituidas por carbono, hidrógeno y, con mucha frecuencia por oxígeno, a veces azufre. El número de átomos por moléculas rara vez pasa de 30, lo que da masas moleculares generalmente inferiores a doscientas veces la masa del átomo de hidrógeno.

    Para un químico, se trata de sustancias sencillas y fáciles de obtener en el laboratorio: En su conjunto, poco más de 50 tipos diferentes de dichas sustancias sencillas (en su mayoría azúcares, aminoácidos, bases nitrogenadas, ácidos grasos y otros pocos compuestos más especializados) representan más del 99 por 100 de la materia orgánica de cualquier ser vivo. A ellas debe añadirse agua, siempre el componente principal, y un cierto número de elementos minerales, entre los que cuentan el sodio, potasio, cloro, calcio, magnesio, hierro, cobre y algunos más.

    Pero la autoconstrucción biológica requiere energía. También ocurre esto con otros tipos de trabajo (mecánico, eléctrico, osmótico, etc.) que realizan los seres vivos. En último término, la principal fuente de dicha energía es la luz solar, que sostiene directamente a todas las plantas verdes y otros organismos fotosintéticos y, a través de la cadena alimentaría, a todos los demás organismos que finalmente dependen del alimento que proporcionan los fotosintéticos.

    La utilización biológica de la luz se comprenderá más fácilmente si, consideramos primero, la manera en que nosotros y todos los demás organismos heterótrofos aerobios (que viven en el aire), es decir, animales, hongos y muchos protistas y bacterias, satisfacemos nuestras necesidades energéticas. La palabra clave es combustión; más técnicamente, oxidación. Esto es, la producción de energía por la interacción de determinadas sustancias con el oxígeno… Esta energía sirve para hacer funcionar un generador químico central que, a su vez, proporciona energía a la mayoría de formas de trabajo biológico.

    A partir de aquí podríamos entrar en múltiples explicaciones de la combustión celular y sus complejos caminos que nos llevarían al papel básico de las proteínas, los ácidos nucleicos, la información de la circulación genética, etc.

    La piedra Rosetta de la vida.

    Al portar el mismo mensaje grabado en tres idiomas diferentes, la piedra Rosetta le permitió al egiptólogo francés Jean-Francois Champollion descifrar los jeroglíficos egipcios a principios del siglo XIX. Una hazaña de descodificación de consecuencias incomparablemente mayores se consiguió en 1953, cuando el americano James D, Watson y el Inglés Francis Crack descubrieron la estructura de doble hélice del DNA, posiblemente el mayor descubrimiento que se haya hecho nunca en la comprensión de la vida.

    Adoptada como logotipo por muchos Institutos científicos y Compañias de Biotecnología, la “doble hélice” se ha convertido en el símbolo de la revolución biológica de la segunda mitad del siglo XX. En realidad, la forma helicoidal de la estructura es, por sí misma, poco importante, una simple consecuencia del hecho de que las cadenas de DNA están retorcidas naturalmente y por ello, cuando se unen, se enrollan en espiral una alrededor de la otra.

    El aspecto realmente importante del descubrimiento es la parte “doble”, el hecho de que hay dos cadenas de DNA asociadas y, especialmente, la razón para esta asociación. Las dos cadenas, como conjeturó de forma brillante el famoso equipo, son mutuamente complementarias.

    Pero pasemos directamente a lo que es el hecho de este comentario y pasémonos por encima todas las implicaciones y explicaciones que están aquí presentes seguidas del ensamblaje de proteínas, el enigma de los genes fragmentados, lo que se conoce como el “dogma central”, la continuidad de formas, etc.

    Para resumir esta descripción de las principales propiedades de la vida, que por fuerza está muy condensada y simplificada, surgen tres conclusiones. En primer lugar, la vida es una. Esta afirmación ya quedó aclarada en todo lo que antes he comentado y está reforzada con todos los datos suministrados. Todos los seres vivos conocidos que subsisten, crecen y se reproducen en este planeta (árboles y plantas con flores, hongos y setas, la extraordinaria riqueza de la vida animal, en las aguas, en el aire y en la tierra, incluyendo a los seres humanos, junto con el mundo inmensamente variado e invisible de las bacterias y protistas), se mantienen y propagan por los mismos mecanismos, sin duda alguna heredados de una forma ancestral común.

    Esta revelación inspira a la vez admiración y respeto, así como también la comprensión de que la tenaz necesidad de los seres humanos por conocer nos acaba de desvelar, en nuestra época, los secretos de la vida.

    Segunda conclusión importante: la vida es química, a la que debe añadirse la física, en la medida en que la química física está implicada en fenómenos tales como la conducción nerviosa o los potenciales de membrana. Nuestras explicaciones de la vida apelan invariablemente a estructuras e interacciones moleculares.

    El lenguaje de la vida es el lenguaje de la bioquímica. En la actualidad, esta verdad tiende a quedar eclipsada por los avances en genética y biología molecular. El lenguaje de la genética es tan atractivo por su simplicidad, tan fácilmente asequible al profano, que las realidades que hay detrás de él no siempre se toman en consideración.

    Muchos profesionales de la biología molecular o de la biología evolutiva llevan a cabo sus actividades sin apelar a conceptos bioquímicos, de los que a veces son sorprendentemente ignorantes.

    En sus simulaciones informáticas, los biólogos teóricos sustituyen las estructuras moleculares por símbolos, y las reacciones químicas por algoritmos. Tales ejercicios pueden ser útiles e iluminadores. Pero llamar “vida artificial” a su resultado es engañoso. Si algún día se consigue crear vida artificialmente, será en un tubo de ensayo, no en un ordenador.

    Pero vayamos acercándonos a lo que nos interesa, la Mente está en las cabezas sustentada por el cerebro. Esto lo sabemos por nuestra experiencia cotidiana. Lo que la ciencia moderna nos ha enseñado además es que la mente y el cerebro están íntimamente conectados, anatómica, funcional e históricamente, por enlaces que empiezan a comprenderse.

    Ambos se hallan relacionados de manera indisoluble, lo que lleva a la idea de que los pensamientos, los sentimientos y otras manifestaciones de la mente son productos de las actividades de las neuronas en el cerebro. El concepto no es nuevo. Lo mismo se decía hace dos siglos. Pero no haré aquí historia, lo haría extremadamente largo.

    La sede de la conciencia es la corteza cerebral.

    Me marcho a tomar un café y ahora sigo.

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    La sede de la conciencia es la corteza cerebral.

    El término corteza (derivado del latín cortex), cuando se aplica al cerebro, designa una estructura delgada y especializada que cubre toda la superficie del órgano.

    Es notable que la estructura de la corteza sea esencialmente la misma en toda serie de los vertebrados. Lo que cambia es su área superficial, que alcanza los 2.200 cm2 en la corteza humana, lo que la obliga a hacer numerosos repliegues, o circunvoluciones, para poder caber dentro del cráneo.

    En los últimos años se ha ido completando a nuestra comprensión de este funcionamiento, en especial en el área visual. Un factor clave que en el aumento en el número “microchips “ del cerebro hizo posible parece ser la multiplicación de circuitos paralelos que transportan diferentes aspectos de la misma información.

    La entrada al campo de la conciencia podría estar ligada a algún tipo de resonancia entre estos circuitos diferentes, mediante un fenómeno análogo, aunque de distinta naturaleza, desde luego, al que provoca que un vaso de cristal explote en pedazos bajo la influencia de un sonido cuya frecuencia corresponde a una de sus frecuencias intrínsecas, o que un puente se rompa cuando vibra en fase con tropas que desfilan marcando el paso.

    Las interconexiones del cerebro se producen epigenéticamente.

    Se estima que el cerebro contiene del orden de cien mil millones de neuronas, cada una de las cuales está relacionada con otras neuronas por un premio de diez mil conexiones. En total, esto equivale a mil billones de conexiones interneuronales. El genoma humano diploide contiene de cinco a seis mil millones de pares de bases.

    Así, es evidente que el cableado del cerebro, sus interconexiones, no puede estar escrito en los genes. Tiene que ocurrir epigenéticamente, es decir, por procesos superpuestos que tienen lugar durante el desarrollo. Los genes sólo proporcionan un armazón general, que esboza los principales rasgos de la estructura cerebral característica de la especie. Todos los detalles de las conexiones interneuronales se crean, dentro de los límites de este armazón, bajo la influencia de entradas que alcanzan el cerebro tanto desde el propio cuerpo como desde el mundo exterior.

    Los mecanismos implicados en estas interconexiones han sido analizados por el neurobiólogo francés Jean-Pierre Changeaux y por el americano Gerald Edelman, quien, después de haber dilucidado por completo la estructura química de una inmunoglobulina, se ha dedicado activamente a la neurobiología. En resumen, lo que ocurre, según estos dos investigadores, es que las neuronas en crecimiento establecen continuamente conexiones transitorias entre sí, de manera esencialmente aleatoria.

    Las conexione se deshacen rápidamente, a menos que alguna influencia externa haga que sean utilizadas, en cuyo caso se estabilizan. La red neuronal se establece pues al principio por el uso y continúa así durante toda la vida mediante el aprendizaje. Existen dos aspectos importantes de este mecanismo.

    Lo primero que hay que señalar es su analogía con el mecanismo fundamental de la selección darviniana. El azar crea una amplia diversidad de conexiones, entre las cuales se seleccionan, bajo la influencia de los factores ambientales, las que se conservan y se amplifican. De ahí el nombre de “ darwinismo neuronal “ que Edelman da a este mecanismo. Chamgeaux cita asimismo a Darwin en esta frase: “El darwinismo de las sinapsis ocupa el puesto del darwinismo de los genes “.

    Un segundo aspecto importante de este mecanismo es que destaca el papel capital de la comunicación en el desarrollo psíquico de los niños. La manera en que tratamos a nuestros niños desde el día que nacen en adelante, quizá incluso antes, modela literalmente su cerebro y, por lo tanto, su personalidad. Todos los padres en perspectiva han de conocer esta lección y sacar las conclusiones necesarias. Si desean que sus hijos desarrollen una rica red neuronal, la condición de una personalidad rica, han de hablar con ellos desde el primer día, dejarles que oigan música, cantarles, acariciarlos y hacerles mimos, atraer su atención visual, darle juguetes de formas y colores variados; en suma, proporcionar a los niños una multitud de estímulos sensoriales gracias a los cuáles serán capaces de construir los innumerables circuitos neuronales que son el fundamento del desarrollo de la vida mental.

    No debe esperarse, como se solía hacer, a que el niño desarrolle la comprensión del lenguaje para empezar a comunicarse con él. Aunque no lo comprenda, lo registra. Eso es lo importante.

    Así, se ha progresado mucho y sin duda se hará en el futuro en nuestra comprensión del cerebro a un nivel puramente fenomenológico. Aunque son importantes estos avances dejan sin explicar la naturaleza real de la conciencia y la de sus relaciones con el funcionamiento neuronal.

    Amigo Aker, ahora descanso un rato y más tarde, te dejaré aquí una impresión de lo que entiendo por la naturaleza misteriosa de la conciencia.

    saludos.

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    Aquí sigue parte III

    La sede de la conciencia es la corteza cerebral.

    El término corteza (derivado del latín cortex), cuando se aplica al cerebro, designa una estructura delgada y especializada que cubre toda la superficie del órgano.

    Es notable que la estructura de la corteza sea esencialmente la misma en toda serie de los vertebrados. Lo que cambia es su área superficial, que alcanza los 2.200 cm2 en la corteza humana, lo que la obliga a hacer numerosos repliegues, o circunvoluciones, para poder caber dentro del cráneo.

    En los últimos años se ha ido completando a nuestra comprensión de este funcionamiento, en especial en el área visual. Un factor clave que en el aumento en el número “microchips “ del cerebro hizo posible parece ser la multiplicación de circuitos paralelos que transportan diferentes aspectos de la misma información.

    La entrada al campo de la conciencia podría estar ligada a algún tipo de resonancia entre estos circuitos diferentes, mediante un fenómeno análogo, aunque de distinta naturaleza, desde luego, al que provoca que un vaso de cristal explote en pedazos bajo la influencia de un sonido cuya frecuencia corresponde a una de sus frecuencias intrínsecas, o que un puente se rompa cuando vibra en fase con tropas que desfilan marcando el paso.

    Las interconexiones del cerebro se producen epigenéticamente

    Se estima que el cerebro contiene del orden de cien mil millones de neuronas, cada una de las cuales está relacionada con otras neuronas por un premio de diez mil conexiones. En total, esto equivale a mil billones de conexiones interneuronales. El genoma humano diploide contiene de cinco a seis mil millones de pares de bases. Así, es evidente que el cableado del cerebro, sus interconexiones, no puede estar escrito en los genes.

    Tiene que ocurrir epigenéticamente, es decir, por procesos superpuestos que tienen lugar durante el desarrollo. Los genes sólo proporcionan un armazón general, que esboza los principales rasgos de la estructura cerebral característica de la especie. Todos los detalles de las conexiones interneuronales se crean, dentro de los límites de este armazón, bajo la influencia de entradas que alcanzan el cerebro tanto desde el propio cuerpo como desde el mundo exterior.

    Los mecanismos implicados en estas interconexiones han sido analizados por el neurobiólogo francés Jean-Pierre Changeaux y por el americano Gerald Edelman, quien, después de haber dilucidado por completo la estructura química de una inmunoglobulina, se ha dedicado activamente a la neurobiología. En resumen, lo que ocurre, según estos dos investigadores, es que las neuronas en crecimiento establecen continuamente conexiones transitorias entre sí, de manera esencialmente aleatoria.

    Las conexione se deshacen rápidamente, a menos que alguna influencia externa haga que sean utilizadas, en cuyo caso se estabilizan. La red neuronal se establece pues al principio por el uso y continúa así durante toda la vida mediante el aprendizaje. Existen dos aspectos importantes de este mecanismo.

    Lo primero que hay que señalar es su analogía con el mecanismo fundamental de la selección darviniana. El azar crea una amplia diversidad de conexiones, entre las cuales se seleccionan, bajo la influencia de los factores ambientales, las que se conservan y se amplifican. De ahí el nombre de “ darwinismo neuronal “ que Edelman da a este mecanismo. Chamgeaux cita asimismo a Darwin en esta frase: “El darwinismo de las sinapsis ocupa el puesto del darwinismo de los genes “.

    Un segundo aspecto importante de este mecanismo es que destaca el papel capital de la comunicación en el desarrollo psíquico de los niños. La manera en que tratamos a nuestros niños desde el día que nacen en adelante, quizá incluso antes, modela literalmente su cerebro y, por lo tanto, su personalidad. Todos los padres en perspectiva han de conocer esta lección y sacar las conclusiones necesarias.

    Si desean que sus hijos desarrollen una rica red neuronal, la condición de una personalidad rica, han de hablar con ellos desde el primer día, dejarles que oigan música, cantarles, acariciarlos y hacerles mimos, atraer su atención visual, darle juguetes de formas y colores variados; en suma, proporcionar a los niños una multitud de estímulos sensoriales gracias a los cuáles serán capaces de construir los innumerables circuitos neuronales que son el fundamento del desarrollo de la vida mental. No debe esperarse, como se solía hacer, a que el niño desarrolle la comprensión del lenguaje para empezar a comunicarse con él. Aunque no lo comprenda, lo registra. Eso es lo importante.

    Así, se ha progresado mucho y sin duda se hará en el futuro en nuestra comprensión del cerebro a un nivel puramente fenomenológico. Aunque son importantes estos avances dejan sin explicar la naturaleza real de la conciencia y la de sus relaciones con el funcionamiento neuronal.

    Me tomo un descanso.

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    Parte III

    La sede de la conciencia es la corteza cerebral.

    El término corteza (derivado del latín cortex), cuando se aplica al cerebro, designa una estructura delgada y especializada que cubre toda la superficie del órgano.

    Es notable que la estructura de la corteza sea esencialmente la misma en toda serie de los vertebrados. Lo que cambia es su área superficial, que alcanza los 2.200 cm2 en la corteza humana, lo que la obliga a hacer numerosos repliegues, o circunvoluciones, para poder caber dentro del cráneo.

    En los últimos años se ha ido completando a nuestra comprensión de este funcionamiento, en especial en el área visual. Un factor clave que en el aumento en el número “microchips “ del cerebro hizo posible parece ser la multiplicación de circuitos paralelos que transportan diferentes aspectos de la misma información. La entrada al campo de la conciencia podría estar ligada a algún tipo de resonancia entre estos circuitos diferentes, mediante un fenómeno análogo, aunque de distinta naturaleza, desde luego, al que provoca que un vaso de cristal explote en pedazos bajo la influencia de un sonido cuya frecuencia corresponde a una de sus frecuencias intrínsecas, o que un puente se rompa cuando vibra en fase con tropas que desfilan marcando el paso.

    Las interconexiones del cerebro se producen epigenéticamente

    Se estima que el cerebro contiene del orden de cien mil millones de neuronas, cada una de las cuales está relacionada con otras neuronas por un premio de diez mil conexiones. En total, esto equivale a mil billones de conexiones interneuronales. El genoma humano diploide contiene de cinco a seis mil millones de pares de bases. Así, es evidente que el cableado del cerebro, sus interconexiones, no puede estar escrito en los genes. Tiene que ocurrir epigenéticamente, es decir, por procesos superpuestos que tienen lugar durante el desarrollo. Los genes sólo proporcionan un armazón general, que esboza los principales rasgos de la estructura cerebral característica de la especie. Todos los detalles de las conexiones interneuronales se crean, dentro de los límites de este armazón, bajo la influencia de entradas que alcanzan el cerebro tanto desde el propio cuerpo como desde el mundo exterior.

    Los mecanismos implicados en estas interconexiones han sido analizados por el neurobiólogo francés Jean-Pierre Changeaux y por el americano Gerald Edelman, quien, después de haber dilucidado por completo la estructura química de una inmunoglobulina, se ha dedicado activamente a la neurobiología. En resumen, lo que ocurre, según estos dos investigadores, es que las neuronas en crecimiento establecen continuamente conexiones transitorias entre sí, de manera esencialmente aleatoria. Las conexione se deshacen rápidamente, a menos que alguna influencia externa haga que sean utilizadas, en cuyo caso se estabilizan. La red neuronal se establece pues al principio por el uso y continúa así durante toda la vida mediante el aprendizaje. Existen dos aspectos importantes de este mecanismo.

    Lo primero que hay que señalar es su analogía con el mecanismo fundamental de la selección darviniana. El azar crea una amplia diversidad de conexiones, entre las cuales se seleccionan, bajo la influencia de los factores ambientales, las que se conservan y se amplifican. De ahí el nombre de “ darwinismo neuronal “ que Edelman da a este mecanismo. Chamgeaux cita asimismo a Darwin en esta frase: “El darwinismo de las sinapsis ocupa el puesto del darwinismo de los genes “.

    Un segundo aspecto importante de este mecanismo es que destaca el papel capital de la comunicación en el desarrollo psíquico de los niños. La manera en que tratamos a nuestros niños desde el día que nacen en adelante, quizá incluso antes, modela literalmente su cerebro y, por lo tanto, su personalidad. Todos los padres en perspectiva han de conocer esta lección y sacar las conclusiones necesarias. Si desean que sus hijos desarrollen una rica red neuronal, la condición de una personalidad rica, han de hablar con ellos desde el primer día, dejarles que oigan música, cantarles, acariciarlos y hacerles mimos, atraer su atención visual, darle juguetes de formas y colores variados; en suma, proporcionar a los niños una multitud de estímulos sensoriales gracias a los cuáles serán capaces de construir los innumerables circuitos neuronales que son el fundamento del desarrollo de la vida mental. No debe esperarse, como se solía hacer, a que el niño desarrolle la comprensión del lenguaje para empezar a comunicarse con él. Aunque no lo comprenda, lo registra. Eso es lo importante.

    Así, se ha progresado mucho y sin duda se hará en el futuro en nuestra comprensión del cerebro a un nivel puramente fenomenológico. Aunque son importantes estos avances dejan sin explicar la naturaleza real de la conciencia y la de sus relaciones con el funcionamiento neuronal.

    continuará…