Esta enorme bola de estrellas precede en el tiempo a nuestro Sol.
Mucho antes de que la humanidad evolucionara, antes que los dinosaurios vagaran, e incluso antes de que nuestra Tierra existiera, antiguos pegotes de estrellas se condensaron y orbitaron a la joven Vía Láctea.
De los 250 o más cúmulos globulares que sobreviven hoy, M3 es uno de los más grandes y brillantes, fácilmente visible en el hemisferio norte con prismáticos.
M3 contiene alrededor de medio millón de estrellas, muchas de las cuales son viejas y rojas. La existencia de jóvenes estrellas azules en M3 en un tiempo se planteó como un misterio, pero estas rezagadas azules se cree ahora que se crearon debido a interacciones estelares.

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